Moy Montes

TEPJF: UNA CRISIS QUE NO PARA DE CRECER

La designación de Felipe Alfredo Fuentes Barrera como presidente interino del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en sustitución de José Luis Vargas Valdez, ha sido como un mejoralito para la fractura que padece el órgano jurisdiccional.

La designación de Felipe Alfredo Fuentes Barrera como presidente interino del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en sustitución de José Luis Vargas Valdez, ha sido como un mejoralito para la fractura que padece el órgano jurisdiccional. La solución, si bien permite que se desahoguen las impugnaciones interpuestas tras las elecciones federales del 6 de junio último, no bastará para apaciguar el convulso proceso para renovar la presidencia del tribunal, cuya convocatoria está programada para el 1 de septiembre. 

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La solución a la crisis del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) es temporal y, con la elección de Felipe Alfredo Fuentes Barrera, el cuarto presidente del órgano en menos de una semana, los juzgadores se proponen resolver la marea de impugnaciones de las elecciones del 6 de junio último.

Con ese respiro, y una vez resuelto el grueso de los recursos, entonces sí los magistrados deberán recorrer el procedimiento de selección del nuevo presidente, que se iniciará con la emisión de convocatoria el próximo 1 de septiembre para renovar una vez más la presidencia del órgano jurisdiccional.

La premura por resolver el desencuentro entre los magistrados electorales es explicable: el viernes 13 la Sala Superior del órgano de justicia electoral enfrentaba un alud de mil 468 impugnaciones pendientes, de las cuales 108 son por la elección federal.

Lo anterior es el acumulado de asuntos que se encuentran en instrucción en la Sala Superior y los que van en camino a ésta, procedentes de las siete salas regionales y la especializada.

Una consulta realizada a los asuntos en instrucción del TEPJF, al cierre de esta edición, permite observar que sólo en la Sala Superior hay 440 casos por resolver, 81 de los cuales son impugnaciones a la elección de diputados federales que deben quedar resueltos antes del 31 de agosto, a fin de que, un día después, entre en funciones la LXV Legislatura. A estos se suman 27 expedientes adicionales que aún no llegan.

Con esa carga de trabajo, cada día cuenta de manera que la crisis detonada el miércoles 4, con la destitución de José Luis Vargas Valdez por cinco de los siete magistrados, atoró, además de las impugnaciones a la elección federal, aquellas que podrían regresar el registro a algunos de los partidos que lo perdieron –destacadamente, Fuerza por México, que mantiene 10% de las impugnaciones– y las que tienen que ver con la elección de las gubernaturas de Nuevo León, San Luis Potosí, Chihuahua, Querétaro, Guerrero y Michoacán.

Además, los casos de Campeche y Michoacán están pendientes de escalar de la sala regional a la Superior del TEPJF.

De ahí que, apenas resuelto el enfrentamiento entre los magistrados la madrugada del martes 10, su primera acción como colegiado ese mismo día fue sortear los expedientes de las gubernaturas.

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2337 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 15 de agosto de 2021.

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