Moy Montes

¿ERA o Zoé?

    Por Sarelly Martínez Mendoza             

    23 agosto, 2021

Así como a nivel nacional ha empezado el barajeo de cartas por las candidaturas presidenciales, en Chiapas también se comienzan a mover los naipes hacia las elecciones de 2024.

¿Quién será el candidato de Morena a la gubernatura de la entidad? ¿Eduardo Ramírez Aguilar o Zoé Robledo Aburto? ¿Habrá otro candidato o candidata capaz de disputar ese espacio?

Hay otros que se sienten con derecho, y con capacidad de ocupar la candidatura por Morena. Lo cierto es que solo estos dos personajes tienen posibilidades reales, por el momento, de convertirse en candidatos a la gubernatura para el 2024.

Zoé Robledo tiene más fichas a su favor para convertirse en candidato por Morena. Gozaría del apoyo de la dirigencia nacional porque es apreciado, respetado y querido por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Además, su trabajo en el IMSS ha sido serio y profesional.

No sería un proceso fácil, porque si bien Zoé tiene buena imagen y ha realizado buen trabajo, le falta caminar a ras de tierra, hacer enlaces, conocer a los líderes que son decisivos en los municipios y en los distritos.

Si después de ese camino accidentado resulta candidato, lo más probable es que Eduardo Ramírez contienda también por la gubernatura, pero con las siglas del Partido Verde y del Partido del Trabajo.

No sería una locura. ERA no tendría otra opción, porque sería su última oportunidad para aterrizar en Palacio de Gobierno.

A diferencia de Zoé, quien no ha podido consolidar una estructura ganadora para sostener una candidatura estatal, Eduardo Ramírez ha sabido armar todo un esquema relaciones que abarca a líderes municipales, alcaldes y diputados. Muchos de sus allegados tienen en este momento una posición de mando en los diferentes niveles de gobierno o son líderes de barrios o de municipios.

Viviríamos, si esto se diera, una de las contiendas más interesantes por la disputa de la gubernatura chiapaneca de los últimos años.

Para entonces Morena, ya sin AMLO, habría perdido su principal actor, y estaría desangrándose por los enfrentamientos internos. Zoé Robledo tendría que unificar al partido y ofrecer un buen puerto a los militantes chiapanecos.

Al Verde, más distanciado entonces con Morena, le sería más rentable contar con un candidato propio, porque significaría su permanencia como partido político por el porcentaje en número de votos; algo parecido a lo que sucedió en San Luis Potosí, y lo que pasó en Chiapas en las elecciones de 2012.

Es cierto que faltan más de dos años, pero la contienda electoral se ha acercado más con el discurso diario de campaña del presidente de la República. No es raro, por eso, que los aspirantes a la gubernatura también muevan sus barajas, también hagan campaña, también dibujen el escenario de la contienda de 2024.

Hablar de los candidatos del PRI, PAN y PRD es prácticamente irrelevante, quizá solo Willy Ochoa sea capaz de subirse a la mesa, con la esperanza de que en esa lucha encarnizada los tahures salgan tan debilitados, que el ganador sea un tercero en discordia.

Rutilio Escandón no podrá imponer a su candidato. A Jorge Llaven Abarca e Ismael Brito Mazariegos les falta posicionarse por la gubernatura. Pero hay que tomarlos en cuenta por las carambolas impredecibles de la política. Y en esa segunda fila de tréboles habría que anotar a Carlos Morales Vázquez, presidente de Tuxtla, y a Rosa Irene Urbina Castañeda, de Tapachula.

El juego de barajas hacia Palacio de Gobierno ya inició, y por lo pronto, solo se ven las figuras de Zoé Robledo Aburto y Eduardo Ramírez Aguilar, los primeros en aparecer en los naipes.

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