Moy Montes

Mas de 2,500 personas reúne la Danza del Pochó

Personas caracterizadas de pochoveras, cojóes y jaguares participaron en el primer desfile.

TENOSIQUE. Cientos de danzantes se abren paso por las calles como si caminaran hacia la libertad, arrebatada por la pandemia.

Largos dos años en que se les confinó con su danza en un patio vecinal terminaron. Y libres de ataduras, pochoveras, cojóes y jaguares se contonean al ritmo del tambor y la flauta, mientras a la cabeza del grupo se empuña una bandera roja, cual señal de libertad.

“La verdad que estaba muy desmotivado el pueblo, porque no había carnaval por la pandemia, se suspendió”, dice el capitán y guardián de la danza, Alfonso Cejas.

El entusiasmo se siente. El júbilo también. Y la presencia de niños disfrazados, anticipa la continuidad de una tradición de raíces prehispánicas, que ya es patrimonio cultural de Tabasco.

Blanca danza desde los 11 años y a sus 47, no le pesa ponerse su falda floreada y su sombrero adornado de Bugambilia. Omar lleva a la espalda una piel auténtica de jaguar, herencia de su padre y abuelo, que le permite vivir la danza abrazado del misticismo y la cosmovisión maya.

Historias muchas. Todos tienen algo que decir sobre una tradición que les inflama el pecho y los hace sentir únicos en el mundo. Poco antes de las 4 de la tarde, la plaza principal de la ciudad está llena, con las gradas desmontables a tope para ver a cerca de 2 mil danzantes, escenificando masivamente le Danza del Pochó, por fin sin límites, libres, como antes, como siempre

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